Mi forma de trabajar: cómo consigo resultados con cada perro
Cuando una familia me llama, casi siempre está cansada. Ha probado consejos de internet, de amigos o de otro adiestrador, y el problema sigue ahí. Lo que más me importa es que, al terminar, el cambio se note en su día a día y se mantenga. Así es como trabajo para conseguirlo.
1. Primero conozco al perro, y a la familia
No empiezo con ejercicios. Empiezo observando. Cómo se mueve el perro en casa, cómo reacciona en la calle, qué rutina tiene, cuánto ejercicio hace, cómo duerme. Y también escucho a la familia: qué les preocupa, cuánto tiempo tienen y qué esperan. Un plan que no encaja en la vida real no sirve, por bueno que sea sobre el papel.
2. Busco el porqué
Un perro que ladra a otros perros puede tener miedo, frustración o simplemente demasiada energía. Cada causa pide un trabajo distinto. Por eso no aplico recetas iguales para todos. Tengo en cuenta la raza, la edad, la historia del perro y su salud. A veces lo primero que recomiendo es una visita al veterinario, porque el dolor cambia mucho la conducta.
3. Un plan claro y corto
Salimos de la primera sesión con pocos ejercicios, bien explicados, que se pueden hacer en diez minutos al día. Prefiero que la familia haga tres cosas bien a que intente diez a medias. Te enseño a ti tanto como al perro, porque eres tú quien estará con él cada día.
4. Trabajamos donde ocurre el problema
Si el problema aparece en el paseo, trabajamos en el paseo. Si aparece cuando llegan visitas, lo practicamos con visitas. Los perros aprenden mejor en el sitio real que en una pista de entrenamiento.
5. Sin castigos, con constancia
Trabajo con refuerzo positivo y lectura del lenguaje corporal. No uso tirones, collares de ahogo ni de púas. Los castigos pueden frenar una conducta en el momento, pero no enseñan qué hacer y suelen traer miedo o desconfianza. La constancia, en cambio, construye hábitos que duran.
6. Seguimiento hasta que se mantiene
Entre sesiones estamos en contacto por WhatsApp. Me mandas vídeos, me cuentas cómo va y ajustamos el plan. No doy el trabajo por terminado cuando el perro lo hace bien una vez, sino cuando el cambio se mantiene en el día a día.
¿Funciona siempre?
Ningún adiestrador honesto puede prometer un resultado idéntico con todos los perros, porque cada perro y cada familia son distintos. Lo que sí te prometo es implicación total, un plan pensado para tu caso y acompañamiento hasta que veas el cambio. Con esa forma de trabajar, las familias con las que trabajo notan la diferencia. Si quieres ver ejemplos, echa un vistazo a la galería o escríbeme y hablamos de tu perro.
ALMA CANINA
